Parrafo magazine

Traslados

Adrían Rios

Hoy día no sólo una muralla de hormigón se erige en la frontera de Estados Unidos con México, sino que un muro—aún mayor—está conquistando al mundo bajo un discurso opresor. Un discurso que contrae la imagen del migrante bajo una contemplación paradójica: enemistar la migración. Bajo tales términos, Tijuana, asociada con el narcotráfico por su condición fronteriza, es ciudad de migrantes pues recibe a personas que cabalgan del México interior, así como de la cintura centroamericana, y, más reciente, del caribe insular latinoamericano; todos buscando un porvenir mejor y un sustento de vida en tierras norteamericanas. Dado a ese escenario migratorio que cubre toda la frontera de México-Estados Unidos ha habido múltiples proyectos para difundir la concientización social. Algunos de ellos se inclinan por crear una indignación ante las injusticias migratorias, mientras otros se aproximan más a una línea de introspección para reconfigurar ideas preestablecidas. Por ejemplo, en el último trimestre de 2016 nació un proyecto en Tijuana: Traslados. Dicho proyecto de arte apunta a la idea de abrazar la migración como un vínculo social que nos permita vivir en común en el medio de las diferencias. Es una iniciativa que propone reconocer la pluralidad de nuestros pasados y presentes migratorios en el hoy. En suma, es un llamado al derecho y la redefinición de ser migrante.

Para poder implementar ese proyecto, Traslados ha recurrido a las artes visuales de la pintura y la fotografía. El proyecto se desdobla en cuatro instalaciones interactivas de arte que son expuestas, y activadas, en distintos puntos de las ciudades de Tijuana y San Diego. Su primera instalación se centra en una tabla de 200x140 centímetros que ha sido adaptada y pintada a forma de un pizarrón escolar. En él, se ha trazado un mapa linear donde se representa una geografía global, dejando fuera la geopolítica y las divisiones. El objetivo es usar la plataforma como un espacio donde se plasme el movimiento humano. Es decir, la instalación consiste en que la audiencia la active al momento de contestar la pregunta que corona dicha instalación: “¿Y tú, de dónde vienes?”. Entonces, es en la participación del ciudadano que yace la activación del arte. Conforme el público comparte su presente o pasado migratorio se irán dibujando las líneas migratorias de los distintos traslados humanos que se han vivido para llegar precisamente a ese instante. Con el fin de mostrar la diversidad de migraciones en la población fronteriza, la primera instalación de Traslados está presente y en movimiento a través del espacio urbano en la frontera.

Su segunda instalación, que apunta al reconocimiento de ser descendiente del migrante, o incluso un migrante en sí, comparte las historias de varias personas que han migrado y que actualmente viven en la región fronteriza de San Diego-Tijuana. Esta instalación concentra las narrativas de migrantes en papel acompañado de un texto breve y una fotografía de la persona. En las historias no se exaltan las adversidades que ha afrontado como migrantes, sino que, al contrario, se enfatizan las transformaciones positivas que la migración les ha brindado. Las fotografías impresas están montadas en un mural y se han colocado de manera que aparenta ser un collage de historias. Sin embargo, entre éstas se hallan tres espejos que funcionan como un dispositivo que permite que la persona se contemple y se una a la polifonía de historias y que, de forma reflexiva, forme parte de la instalación. Todo ello pretende que la audiencia se incluya en dicho mural para identificar —y reconocer— la migración como un fenómeno

dentro de su genealogía. Dentro de los objetivos del proyecto Traslados es promover la migración como un suceso propio que instaura, a su vez, un intento por crear una nueva narrativa que redefina y se apropie de la imagen del migrante. El desafío, entonces, es divorciar aquella nociva proyección de los medios y el sensacionalismo político que se ha generado en torno a la migración. El proyecto continuará con más instalaciones a lo largo de este año dedicando una a la comunidad infantil.

¿Cómo se vincula un movimiento de arte como Traslados dentro del operativo universal de transformar aquello material en conciencia virtual? Hoy día no existir en internet es entendido como no existir del todo. Las redes sociales han colonizado nuestro cotidiano y han impulsado una retórica de la (in)visibilidad. Por ello, este proyecto de arte acude al mundo digital incorporando un archivo documentado en redes sociales. Traslados, ocupando el plano urbano y virtual, converge en sus narrativas la (pre)existente idea del migrante invisible, dando voz, y cuerpo, física como virtual, a la comunidad migrante cuyo derecho de existir se niega desde las rupestres políticas migratorias en Estados Unidos.

foto Pablo Parra

Adrían Rios