Parrafo magazine

Rastros con Rostros:
Entrevistas a Montserrat Armengou, Brad Epps y Alberto Fuguet

Por Ernesto Arcinieg

Como editor y entrevistador de Párrafo Magazine tuve la oportunidad y honor de entrevistar a un gran número de escritores, artistas, investigadores, académicos e intelectuales durante un período de casi dos años (2016-2018). El aprendizaje que me he llevado de todos ellos ha sido enorme y enriquecedor –y ahora es momento de compartirlo con ustedes. Los entrevistados son los siguientes: la periodista catalana Montserrat Armengou quien nos habla de sus documentales de investigación en torno a la Memoria en España; Brad Epps, profesor de literatura española peninsular y latinoamericana en la Universidad de Cambridge quien responde a cuestiones sobre intersexualidad en el cine; y finalmente, el escritor chileno Alberto Fuguet quien comparte su más reciente novela VHS (unas memorias).

Entrevista a Montserrat Armengo

“El periodismo comprometido es absolutamente necesario

Los Ángeles – 9 de mayo de 201

Montserrat Armengou es una periodista española catalana reconocida internacionalmente por sus documentales en torno a la recuperación de la Memoria Histórica, los crímenes del franquismo y la reparación de las víctimas de la dictadura. Junto con Ricard Belis ha realizado documentales como “Las fosas del silencio” (2003), “Monarquía o República” (2012) y “Los internados del miedo” (2015). El documental "Los niños perdidos del franquismo (2002) le galardonó, junto a Ricard Belis, el Premio Nacional de Periodismo de Cataluña, el Grand Prix Figra (Francia), Prix Montecarlo, entre otros. En 2017 fue profesora visitante en NYU. Actualmente es directora del programa de documentales Sense ficció de la TV3, la televisión pública de Cataluña

EA: ¿En qué momento nació tu interés y dedicación por crear documentales de investigación sobre la represión franquista

MA: Lo que supone el golpe de Estado del general Franco y la subsecuente Guerra Civil española es un período histórico que a mi siempre me interesó. Siempre me interrogaba a mi misma si yo hubiera sido una persona de veinte años –como tantos brigadistas internacionales que fueron a luchar a la guerra– ¿en qué partido me hubiera gustado estar? Hablando siempre del bando republicano claro, el legal, el democráticamente elegido. Es un período que siempre me ha fascinado. Cuando yo hice mis estudios de periodismo debía tomar un ciclo paralelo y tomé el de historia. Entonces el interés siempre ha estado. Lo que ocurre es que cuando yo comencé como periodista en los años ochenta vivíamos precisamente ese momento de olvido, de felices ochenta donde cada vez que proponías un tema vinculado a lo que fue la Guerra Civil, el exilio, pues lo que encontrabas, por decirlo amablemente, eran caras de desanimo porque parecía que presentabas un proyecto antiguo, pasado de moda, pesado, otra vez las batallitas del abuelo. Y no es hasta finales de los noventas que pudimos encontrar una brecha para captar el interés de nuestros directivos para que nos autorizaran a hacer lo que ha sido luego ya una línea de documentales de investigación de nuestro pasado reciente y al que realmente hemos puesto de manifiesto aspectos ocultos de la represión franquista que nunca jamás se habían sabido hasta ese momento

EA: El poeta y prisionero político español Marcos Ana, quien lamentablemente falleció en 2016, expresa en tu documental “Monarquía o República” que la Segunda República les fue arrebatada por la fuerza de las armas. ¿Crees que la creación de una república es una asignatura pendiente en la España de hoy

MA: Creo que hay muchas cosas pendientes en España. La recuperación de nuestro pasado para intentar construir un presente mejor –Esto parece una frase hecha, muy fácil. Pero cuando lo llevamos al ejemplo es muy fácil de entender el impacto terrible de no haber curado bien nuestro pasado. El hecho de haber tenido una transición no modélica. El hecho de haber enterrado nuestro pasado debajo de la alfombra hace que no podamos adoptar retos de futuro, ni de presente. Por ejemplo, uno de los muchos temas que quedaron pendientes desde la transición democrática es el hecho de que el pueblo español hubiera podido escoger libremente que forma de Estado quería para ese nuevo período democrático. Nunca jamás en España hemos tenido la oportunidad de hacer un referéndum “monarquía o república” tal como ha pasado en otros países que vienen de un proceso de dictadura. Estos retos que tenemos de presente no los afrontamos bien porque llevamos esa carga de pasado. Citabas tú a nuestro documental “Monarquía o República”, que elaboramos en el 2010 y que no vio la luz hasta dos años más tarde. Fue un documental que de algún modo estuvo censurado por plantear algo tan simple como personas que hablaban a favor y en contra de la república.

EA: El documental de investigación es sin duda un medio que puede alcanzar la conciencia de muchos no solo en España sino alrededor del mundo. ¿Cuál es el compromiso político y social de tus documentales

El tipo de periodismo que nosotros hacemos es un periodismo comprometido. Que no es neutral, no es aséptico, no es imparcial. Lo que si creo es que es un periodismo serio y riguroso. Nosotros tomamos partido, nos comprometemos con situaciones de violencia, dolor y sufrimiento. Y en el caso de España, hay un colectivo importante que está sufriendo por temas del pasado que no han sido resueltos. Por tanto nuestros documentales se retrotraen al pasado, pero son temas del presente, porque es gente que al día de hoy está sufriendo y creo que ese periodismo que se compromete es absolutamente necesario. Como herramienta para empoderar a la ciudadanía y para intentar aportar nuestro granito de arena para un mundo más justo. Pero tiene que ser un periodismo totalmente riguroso. Claramente yo tomo partido por el sufrimiento que se infligió a los perdedores de la Guerra Civil; esos perdedores sufrieron durante la guerra, la dictadura y están sufriendo durante la democracia porque han sido olvidados. Yo para hacer más empático el sufrimiento de esas personas no me puedo inventar por ejemplo que les robaron a los niños, o que el primer tren en Europa occidental que va a llevar a población civil a un campo de concentración nazi es de republicanos españoles, no es de judíos. Todo el compromiso, y todo el mojarme que quieras, pero yo no puedo inventarme los datos. Para eso se necesita un periodismo que tenga tiempo, fondos e investigación.

EA: Por cada palabra tienes que contestar lo primero que te venga a la mente

EA: República MA: Alegría

EA: Franquismo MA: Horro

EA: Víctimas MA: Compasión

EA: Fosas MA: Dolo

EA: Memoria MA: Necesaria

EA: Olvido MA: Luch

EA: Justicia MA: Lucha

EA: Periodismo MA: Mi vid

EA: Barcelona MA: Mi vida

EA: España MA: Adió

Entrevista a Brad Epps

“El binomio hombre/mujer es tan insistente como insuficiente

Los Ángeles – 17 de mayo de 201

Brad Epps es profesor de literatura española peninsular y latinoamericana en la Universidad de Cambridge y profesor visitante en UCLA durante la primavera de 2018. Entre sus muchas áreas de investigación nos encontramos con literatura y cine catalán, estudios de género y sexualidad, teoría crítica, fotografía, arte e inmigración. Entre sus publicaciones están: Spain Beyond Spain: Modernity, Literary History, and National Identity (con Luis Fernández Cifuentes); Passing Lines: Immigration and Sexuality (con Bill Johnson-González and Keja Valens); All About Almodóvar: A Passion for Cinema (con Despina Kakoudaki). En mayo de 2017 dirigió una presentación en UCLA sobre intersexualidad en las películas XXY (Lucía Puenzo, 2007) y El último verano de la Boyita (Julia Solomonoff, 2009)

EA: ¿Cómo percibes el tema de la intersexualidad en las narrativas visuales, específicamente en el cine

BE: Es una pregunta interesante en la que últimamente he estado trabajando. De pronto lo que se me ocurre es que se podría relacionar la intersexualidad no solo con la interseccionalidad—es decir, con el entretejimiento de dimensiones económicas, etno-raciales, geopolíticas, nacionales, etc.—sino también con la intermedialidad—es decir, con el solapamiento de diversas modalidades mediáticas. En cuanto a mi presentación sobre XXY (Lucía Puenzo, 2007) y El último verano de la Boyita (Julia Solomonoff, 2009), en un momento determinado me enfoco en los cortes, en la acción de cortar y pegar, es decir, en cuestiones de montaje y edición, pero también en cuestiones como lo inter-fílmico y más materialmente los intersticios e intervalos entre una imagen y otra, un fotograma y otro. Te estoy hablando, claro está, de soportes analógicos, el celuloide por ejemplo, o la fotografía tradicional, pero evidentemente todo esto comienza a cambiar con las nuevas tecnologías que ya no son nada nuevas, o sea, las tecnologías digitales. La intersexualidad, como toda sexualidad, está marcada por cuestiones de índole tecnológica, las tecnologías del saber y las tecnologías del cuerpo, pero de un modo más intenso e insistente, ya que en la intersexualidad siempre existe el espectro, o incluso la amenaza, de una intervención quirúrgica y/o farmacéutica.

EA: Al aproximarnos al mundo de la palabra escrita, resulta interesante pensar en el tema de la intersexualidad en la literatura. ¿Existen ejemplos sobre la intersexualidad en la historia de la literatura

Si, estamos hablando inevitablemente de una modalidad entre comillas menor, periférica y marginal, palabras, todas ellas, cargadas de significación e incluso problemáticas. De hecho, y a pesar de la relativa convencionalidad de la forma de la película, se podría hablar de la periferia de la periferia o del margen de los márgenes. El término antiguo que se empleaba para “intersexual” era, por cierto, “hermafrodita”, otro término compuesto o “mixto” que remite a una larga y variada tradición mitológica en la que las metamorfosis y transiciones, tanto en el sentido temporal como en el sentido espacial, están en juego. De ahí que la intersexualidad se asocie, por lo menos de manera simbólica, a metamorfosis de toda laya: no solo las que se dan entre hombres y mujeres, sino las que se dan entre seres humanos y animales, entre lo orgánico y lo inorgánico, etc. Con esto no se pretende, de ningún modo, quitarle importancia a lo que es específico de las personas intersexuales sino reconocer que existe una larga tradición literaria, pictórica y filosófica de la que películas como XXY, pero también El último verano de la Boyita, se nutren. La intersexualidad se relaciona también con cuestiones de transgénero. La propia Susan Stryker, en su excelente introducción a The Transgender Studies Reader, da cuenta de ese complejo campo semántico, identitario y no identitario que es precisamente lo que se intenta marcar—imposiblemente—mediante las siglas LGBTIQ. (interrupción de Ernesto: ¿Y la “A”?). Lo has dicho tú, lo has insinuado, porque la “A”, lo asexual, pero también lo neutro, me resulta cada vez más interesante (risas); me río porque pienso que puede haber una dimensión temporal aquí: el proceso de envejecer, de ‘metamorfosearse’, de pasar de ser un sujeto sexual a ser un sujeto presuntamente asexual o postsexual. La cuestión de la edad, del envejecimiento, me devuelve a lo que comentamos anteriormente sobre la importancia de suplementar la teoría queer o ‘queer theory’ con la teoría tullida o ‘crip theory’: el cuerpo viejo, envejecido, tampoco disfruta de un lugar destacado en los estudios LGBT hegemónicos. XXY se centra en un momento de la vida de una persona joven, adolescente, pero deja en entredicho la vida de esa misma (¿esa misma?) persona años más tarde, en un futuro no escenificado.

EA: ¿Cuál crees que es la importancia de retomar el tema de la intersexualidad no solo en los estudios hispánicos, o en el cine, sino en todas las esferas

Yo resido en el Reino Unido, donde estamos atravesando un momento difícil de neoimperialismo, neonacionalismo y xenofobia. En Estados Unidos, tal y como pronosticó el propio Trump, se produjo lo que él mismo llamó “Brexit plus, plus, plus”, una especie de Brexit triplificado en el que la xenofobia, el racismo, el sexismo, la intolerancia en todos sus disfraces y a veces con toda su desnudez están en auge. Creo que precisamente en un momento como éste es importante seguir en la brecha y seguir de alguna manera examinando e incluso complicando la brecha. El binomio hombre/mujer es tan insistente como insuficiente; es una ficción cuya disolución, al menos si se proyecta como total y absoluta, es ficticia también. Ejerce una terrible fuerza simbólica y material este binomio. Yo creo que uno de los valores estratégicos de pensar en la intersexualidad es que nos ayuda a rizar el rizo, es decir, a reconocer que el mundo es intrincado y que la vida es intrincada también—por muchos cortes y divisiones tajantes que haya. El reto, claro está, es cómo torcer—no superar, sino torcer—el pensamiento binario sin que éste se convierta, o se invierta, en mero pensamiento anti-binario, que es solo el pensamiento binario desplazado a otro nivel. Dicho de otro modo, el reto es cómo ocupar, sin ocuparlo del todo, el intersticio. El gran pensador brasileño, Silviano Santiago, postula un “entre-lugar”, fruto del desmoronamiento parcial de los conceptos de unidad y pureza, cuyos intersticios e intervalos bien podrían articularse, creo yo, en términos y actos de intersexualidad y de interseccionalidad. En muy otro orden, pienso también en un texto de Gustavo Pérez Firmat, que poca gente asociaría con la teoría queer, en el que postula una “life on the hyphen” (en su caso, el “guión”, “the hyphen”, sería cubano-americano). Este espacio intermedio o intersticial, este entre-lugar, tiene, creo yo, una importancia ética, política y estética cada vez más aguda y acuciante en los tiempos que corren.

EA:  Por cada palabra tienes que contestar lo primero que te venga a la mente

EA: Intersexualidad BE: Movimiento

EA: Prejuicio BE: Mied

EA: Ignorancia BE: Falta de oportunidad

EA: Homosexualidad BE: Locur

EA: Sexualidad BE: Nostalgia

EA: Heteronormatividad BE: Aburrimient

EA: Género BE: Insuficiencia

EA: Identidad BE: Insuficiencia también

EA: Elegir BE: Necesidad engañosa

EA: Cambio BE: Tiemp

EA: Literatura BE: Art

Entrevista a Alberto Fugue

“El gran aprendizaje que me dejó la vida es que uno no deja de seguir aprendiendo

Los Ángeles – 3 de noviembre de 201

Alberto Fuguet es un escritor, cineasta y periodista chileno. Ha publicado los libros Sobredosis; Mala onda; Tinta roja; Por favor, rebobinar; Las películas de mi vida; Cortos; Missing (una investigación); Aeropuertos; Cinépata (una bitácora); Tránsitos (una cartografía); Todo no es suficiente (la corta, intensa y sobreexpuesta vida de Gustavo Escanlar), No ficción, Sudor y VHS (unas memorias). Como editor ha publicado, entre otros libros, Mi cuerpo es una celda, autobiografía del escritor colombiano Andrés Caicedo. En 2010 recibió el Premio de la Crítica de Chile por Missing. Ha dirigido las películas Se arrienda; Velódromo; Música campesina; Locaciones: buscando a Rusty James e Invierno. Es profesor de la Universidad Diego Portales

EA: Háblanos sobre tu nuevo libro: VHS (unas memorias) tiene un elemento sexual que tus otros libros sobre cine no desarrollaban. Y tras su lectura, queda la sensación de que el sexo ha cumplido un rol importante en la formación de tu gusto cinematográfico, ¿te parece que este libro viene a completar –o incluso superar o borrar– esos trabajos anteriores

AF: Puede ser. O sea, sí, claro. Sin duda. Tiene varios elementos, diría, que no están presentes de manera explícita en otros libros míos, sobre todos los de cine y los que podrían caber en la categoría de ensayos o no ficción, como Apuntes autistas o incluso Tránsitos. Quizás completar o aumentar pero nada nada creo que supere o borre. Me gustan todos mis libros y cada uno suma parte de lo que yo llamo un planeta. Mi libro de cine llamado Cinépata es claramente un libro personal, cercano, en primera persona, pero es más de trivia o de ensayos o escrito desde la cabeza, digamos. Eso no lo hace menos válido. VHS intenta apostar por una primera personal total: soy yo, sí; son mis experiencias, sí; son mis opiniones y gustos; también. Pero acá está además el elemento sexual (diría erótico puesto que no hay tanto sexo) y sentimental y emocional. Mucha no ficción apuesta por el yo pero un yo más cubierto. Este es un yo más completo, creo. Tanto que lo emocional y lo erótico de la mirada hacia ciertas películas es la termina tiñiendo la prosa. Uno al final es más que sus experiencias y sus ideas. Uno recuerda, en rigor, más a partir de las sensaciones que desde lo cerebral. Dicho eso: creo que es el mismo libro de siempre. Se parece mucho a los otros que he escrito, tanto a las novelas como a mis libros de no ficción y, por cierto, a Cinépata. Para hacerlo corto: Cinépata son memorias de cine de alguien mayor, que ya está filmando y que escribe con chalecos y bufandas. VHS se escribó en calzoncillos o desnudo y a veces masturbándome. Es un libro pajero, no en el sentido de irse por las ramas (aunque lo hace) sino porque es acerca de la edad masturbatoria y de la era del descubrimiento. Cuando el cine era clave entonces por ser la única ventana hacia el mundo de esas dimensiones. Es parte del resto de mi obra. Tiene algo de making of de mi mismo y de mis primeros libros. Es, al final, un backstage. ¿Acaso no lo son las memorias? Recordar, sí, pero con todo. Las memorias tienden a ser esquivos con lo emocional y, para qué decir, con lo sexual. ¿Qué cosas nuevas tiene VHS? No ficción. Memoria. Primera persona llevada al límite. Y entender que el cine es sexo, siempre. Y que escribir memorias sobre la adolescencia o los años universitarios implica también enfrentarse a las hormonas, por llamarlo así, y que, por lo tanto, no era mala idea hacer un libro de cine donde no importaba tanto la mirada crítica o la trivia sino la educación sentimental. Usar el sexo y la falta de sexo y el deseo como elemento para enfrentarse a cintas (para conectar con el pasado) que quizás no son tan buenas a nivel crítico pero que son claves o fueron claves para mí en cuanto a remecerme de manera sensorial. Sin duda que el sexo o, mejor dicho, como procesas lo erótico viendo cine es algo clave. Lo que sucede es que mucho críticos lo ocultan o desechan. Quizás los fanboys son más sinceros y asumen que parte de la razón que les gustó tal cinta fue por la actriz que mostraba mucho. VHS es acerca de los 80s donde la posibilidad de acercarse a imágenes sensuales era limitado, por decir lo menos. El cine cumplía ese rol, quizás sobre todo porque no era un cine porno. Obvio que el sexo es parte de mi vida. También los amigos, los afectos, lo que estudié. No sé si me formó mi mirada pero ayudó a pulirla. Sin duda que parte de la obra de un creador está condicionada por género, su orientación, sus deseos, tal como es clave su época, su idioma, su país, su familia. VHS es un libro de memorias que usa el filtro del cine y su homosexualidad para entender ciertas películas y ciertos momentos. Cinépata no me parece que vale menos porque usé otros filtros para enfrentarme al cine. Ambos forman un buen duo y a la vez, VHS conversa con tanto mis novelas más recientes como con mis primeras novelas. VHS es casi como el centro del planeta, creo

EA: ¿Qué película que hayas visto recientemente recomendarías al público y por qué?

AF: Yo estoy con una crisis porque me dedico al cine –soy súper cinéfilo, me encanta el cine– pero a veces siento que a lo que llamamos cine ya no es cine, ósea, las películas que están dando en los cines me interesan poco, y hay pocas que me vuelvan loco. Siento que veo más Netflix. Creo que algo que me encanto fue The Night Of, la serie de HBO. Me gusto la serie Looking, también de HBO. Dicho eso: creo que es bueno no creer que todo el cine que existe es el nuevo. Mi libro VHS me conectó con cine de los 70s y 80s y fue un impacto y un placer

EA: ¿Cuál fue el gran aprendizaje que te dejó tu libro favorito

AF: Bueno yo siempre he dicho que hay una saga que me impresionó mucho en Chile, y se llamaba Papelucho, que no es tan conocido… pero hay tanto libros… Vargas Llosa en su momento, leí Los jefes, Los cachorros, y La ciudad de los perros, y después probablemente La tía Julia y el escribidor que me parece que arman una especie de cuarteto de libros sobre jóvenes masculinos y ahí es donde yo digo que me pareció que Vargas Llosa era súper maestro. Yo leí ese cuarteto y me sentí súper identificado, me pareció súper conectado, me pareció que podía existir una literatura que fuera más sobre mi que sobre nosotros. Me parece que eran libros homoeróticos, eran todos sobre lazos intensos entre hombres. Historia de Mayta claramente lo es. Hoy es políticamente correcto despreciarlo pero fue clave para mi por lo que no puedo evadirlo o borrarlo porque a otros les parece que ya no vale.

EA: ¿Cual es el gran aprendizaje que te ha dejado la vida

AF: El gran aprendizaje que me dejó la vida es que uno no deja de seguir aprendiendo

EA: Diré una palabra y tienes que contestar con la primera palabra que te venga a la mente

EA: Literatura AF: Rock

EA: Filosofía  AF: Sueñ

EA: Muerte AF: Silencio

EA: Vida  AF: Viaj

EA: Dictadura  AF: Derrocarla

EA: Periodismo  AF: Sensacionalism

EA: Amor  AF: Tranquilidad

EA: Mar  AF: Play

EA: Comunidad gay  AF: Familia elegida, amigos, exes, una cierta sensibilidad